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viernes, mayo 25, 2007

EL VIETNAM DE MIS BARBIES


Todos tenemos un pasado oscuro. He aquí el mío: yo maltrataba a mis barbies. Maltratarlas maltratarlas no, más bien creaba un nuevo ideal de muñeca, diferente al de mis amigas y diferente al de todas sus madres.
Todo empezó en la navidad en que me regalaron la barbie sirena. Además de poder ponerle cola en lugar de piernas tenía un brazo que si le dabas hacia atrás se le iluminaba el pelo. Yo desde el primer día quise saber por qué se le iluminaba el pelo. Tenía tanta curiosidad que cuando mi madre se despistó diseccioné a la muñeca para ver qué mecanismo tenía dentro. Dicen que la curiosidad mató al gato, pero en mi caso a quién mató fue a mi barbie sirena. Os he mentido: en realidad diseccionarla es algo muy técnico; yo de aquellas tenía seis años, así que mi técnica fue arrancarle el brazo y la cabeza de cuajo. Lo que descubrí fue que la barbie tenía dentro de su cuerpo cables que iban conectados a una pila que llevaba en la parte de atrás de la espalda. ¡Qué decepción! Recuerdo que me esperaba algo más espectacular. Bueno, la cosa es que satisfecha mi curiosidad intenté volver a montarla...y ya no supe. Ahí estaba yo, con un brazo de barbie-sirena por un lado y con su cabeza por otro. Pero la cosa no acaba aquí: ya que la había roto, y ya que sabía que nunca más iba a lucirle el pelo decidí que la solución para que su melena siguiese siendo espectacular con colorines y tal era pintársela con rotuladores. Con ése experimento me envalentoné (esta palabra no se si existe, la decía mi abuela y la dice mi madre) y al final pues le hice hasta piercings con agujas. La barbie quedó para tirar a la basura pero yo me lo pasé pipa… y claro, cada vez que me regalaban una barbie pues repetía la operación. Lo peor de todo es que luego me atreví a hacer la comunión sin confesarle esto al cura.

sábado, abril 14, 2007

El sorprendente misterio de los cepillos de dientes

Si, ya sé que el título de esta entrada es un porco redundante, quiero decir, ya sé que cualquier misterio es sorprendente, pero es que éste es especialmente sorprendente. En un principio pensé que sólo ocurría en mi casa, pero después de preguntar a varios "expertos" en la materia (el hijo de un dentista, un obsesivo compulsivo, gente que tiene los dientes muy blancos y que, por lo tanto, sé que se lavan los dientes 3 veces al día etc.) he comprobado que este misterio se produce en un 70% de las casas de mis "encuestados". EL fenómeno es el siguiente: ¿por qué, si en una casa viven 5 personas (que es mi caso, pero se puede extrapolar a un número de personas X) hay siempre un mínimo de 15 (X+3X) cepillos de dientes (contando los de los dos baños)? No lo entiendo, como mucho puedo entender que haya el doble, por esto de tener dos baños (uno en cada piso). Puedo entender que para una ocasión "especial" (no me refiero a una cita) como puede ser que tengas las encías inflamadas, te compres uno para "dientes sensibles" pero ¿¿15?? Por qué!! un día me voy a cansar de ver tanto cepillo y los voy a tirar todos.

miércoles, enero 24, 2007

Encantado de conocerme: un chulo de gimnasio

¿Quién no se ha apuntado alguna vez al gimnasio y ha tenido el gusto o la desgracia (generalmente desgracia) de conocer al típico tío que sólo va allí para pasearse y que las chicas le miren? Guapo, chulo y asquerosamente prepotente, este espécimen se mueve con total naturalidad por el gimnasio, la piscina, la discoteca o la playa. A continuación les detallo las características principales de este narcisista nato, para poder reconocerle y huir de él.
El chulo de gimnasio es un “animal” que sale del vestuario con el pecho hinchado y camina con las piernas abiertas. Su altura varía entre el metro cincuenta (los más bajos) y el metro noventa (aunque se han registrado casos en los que alcanzan los dos metros). Viste ropa apretada (generalmente dos o tres tallas más pequeña de la que le correspondería) y su prendas favoritas son las camisetas de tirantes (en las que se embute con vaselina porque sino no entra) que permiten lucir sus bíceps tatuados. Asimismo utiliza con frecuencia mallas, con el propósito de marcar sus perfectas nalgas apretadas.
Este ser, vulgarmente conocido como “carne de gimnasio”, tiene una amplia espalda (con unos hombros prominentes) mientras que sus piernas se asemejan a las de una bailarina. Sus brazos pueden alcanzar el diámetro de los muslos de una mujer y mientras realiza ejercicio se le pueden ver sus venas, hinchadas y a punto de reventar, con total claridad.
Moreno de rayos UVA y perfectamente depilado, el vigoréxico tradicional nos obsequia con su sonrisa incluso mientras realiza el ejercicio más duro. De la misma manera, suele tener barbilla prominente, mentón cincelado y un corte de pelo estilo action-man.
Con menos cuello que una lata de pepsi-cola este fastidioso individuo sólo dejará de mirarse al espejo cuando una chica se le acerque. En el caso de que esto ocurra, comenzará a resoplar mientras hace un alarde de su asombrosa fuerza y, de paso, de sus prominentes bíceps.
Para reconocerle fuera de su hábitat natural (la sala de pesas) hay que fijarse en que esta “res humana” utiliza prendas de calle igual de pequeñas que las que emplea para hacer ejercicio. Por otra parte, en la discoteca acostumbra a saludar a sus amigos con un fuerte empujón o palmada en la espalda; bebe y fuma volteando sus brazos hacia fuera con la intención de marcar más su musculatura y sonríe hacia todas las mujeres que estén dentro de su campo visual.
En otras palabras, este individuo consagra su vida a cultivar su cuerpo. Tiene la misma inteligencia que una planta de interior y en su vida ha leído un libro.

sábado, diciembre 30, 2006

VERSIONANDO A CAPERUCITA III


EL CUENTO DE CAPERUCITA--->versión pasota
Iba una chorba por el boske cuando va y se encuentra a un lobo asin mogollon de fiero que le salta
-ueee! donde vas tronca con ese cinturón de faldaaa!! a lo que va la pava y le dice
-a llevarle pa jalar a mi vieja que esta chunga en el sobre
El lobo que tenia un hambre que lo flipas se piró todo follao y llegó en cero coma a la keli de la vieja de la piva, se la zampó y se metió en el sobre.
Cuando llega la tia ahi con la cesta de monguis toda colocada el lobo le salta
-caperuuuu, no me seas estrecha y vente pà aca que te voy a echar un polvo que te voy a apretar todasss las tuercass. y como la caperucita era un poco pava y andaba corki del todo pues va y se acerca y el lobo pas! se la zampa entera asin de un bocao to terrible, no veas tronco que movida...

martes, diciembre 26, 2006

VERSIONANDO A CAPERUCITA II


CUENTO DE CAPERUCITA---> versión pija
Iba caperucita por el bosque supermona que lo flipas con una caperucita de Luis Vuitton que mola que no veas cuando se encuentra con un lobito de estos que osea molan mazo. y el lobito va y le dice que porfaplis le diga donde va y eso...y caperucita que no es antipatica para nada, como que le dijo que iba a casa de su abuelita porque estaba super super mala y que era fenomenal llevar comida y eso para que se pusiese ya buenecita. El lobo que era super super malo va y se come a la abuelita y cuando llega a la casa caperucita pues se la come de un mordisco, como te lo digo, te lo juro por la cobertura de mi movil, palabra de hombres G y que se muera kitty ahora mismo si lo que te he dicho es mentira.

jueves, diciembre 14, 2006

Conversemanía


Yo no se qué le pasa a la gente con las all star de Converse; de pronto, un buen día, alguien las sacó del fondo de su armario y alaaaa todos a comprárselas.
Desde que a ese individuo se le ocurrió limpiarles el polvo y que su par del 6.5 volviesen a ver la luz del día, las Converse subieron de precio, se convirtieron en zapatillas para ponerse en invierno, verano, primavera y otoño y son el símbolo de todas las tribus urbanas (pijos, progres, mods...)
Pues ahí va un secreto: yo no he seguido la "moda". No porque no me gusten las Converse. No por ser una rebelde que va de única y especial en su vida. No. Mi secreto es mucho más profundo y oscuro, y creo que es hora de que el mundo lo sepa:
Yo de pequeña tenía unas Converse. Eran normales, rojas creo. La cosa es que cuando yo era pequeña (hace unos 8 años o así, cuando tenía 10) las Converse no estaban de moda, pero claro, eso mi madre no lo sabía (digo mi madre porque fue ella la que me las compró, que yo por supuesto que sabía que esas zapatillas no se llevaban). Un día estábamos unos amigos y yo sentados en círculo en el patio, haciendo equipos para jugar un partido de futbol. Un "listo" decidió que un equipo podía ser el de "los que llevaban zapatillas Nike" y el otro el de "los que llevaban zapatillas Adidas". Y ahí estaba yo, con unas converse "de mierda" sin saber en qué equipo meterme. Avergonzada, en vez de sentarme como todos los demás me puse de rodillas para que mis zapatillas no se viesen (como consecuencia me ensucié el pantalón) y cuando los equipos estuvieron hechos, pregunté al supesto lider-listillo que en qué equipo me metía yo; el tío me miró y me dijo: tu en la reserva, como los otros que no "van de marca". Me tuve que quedar sentada esperando a que alguien se cansase/hiciese daño para poder jugar, humillada con mis zapatillas Converse con otros pobresdiablosconmadresquenosabenquelasconversenoestabandemoda. Desde ese día no me volví a poner las Converse. Las aparqué en el fondo del armario y me compré con mis ahorros (no me atreví a contárselo a mi madre) unas Nike para poder jugar en el equipo "de los que llevan Nike".
Ahora que veo a tanta gente con zapatillas Converse me da ganas de comprarme unas, pero me da miedo que alguien me señale y me diga "tu, a la reserva".

martes, noviembre 21, 2006

VERSIONANDO A CAPERUCITA I



CUENTO DE CAPERUCITA ---> versión carta oficial:
Señor ****:
Por la presente pongo en su conocimiento los hechos sucedidos la pasada semana hacia las 19.00h en el bosuqe de las afueras de la urbe: una muchacha de nombre caperucita Rodríguez, con DNI 9734561 paseaba hacia la casa de un familiar cuando un canis lupus entabló conversación con esta. Tras el breve encuentro el animal partió por el camino más corto hacia la casa de la abuela de la niña, devoró a la mujer y se vistió con sus ropas. Tras el festín se metió en el lecho de la anciana y a la llegada de CAperucita Rodríguez suplantó la identidad de la abuela, aprovechándose de la confianza de la niña para engullirla, provocándole graves lesiones incompatibles con la vida.
Ante esra terrible situación ruego tome medidas para proteger a la población civil.
Atentamente y agradeciéndoselo de antemano ****

lunes, noviembre 06, 2006

Crónica del fin de semana

Este fin de semana me he ido a mi casa. He pensado; si tuviese que elegir un sonido para describir Salamanca, no sería el del bullicio de clase, no sería el ruido de los portazos de la residencia, ni siquiera la mezcla de músicas de los jueves en la zona de fiesta... elegiría el ruido de los ruedines de las maletas. No hay ruido más característico para ilustrar Salamanca. Pensadlo un poco: ¿cuántos estudiantes hay aquí que no sean "charros"? Según datos del 2005 somos 4000 almas estudiando aquí... y más de la mitad somos de fuera. Pongamos que de esos 2000 la mitad se van de fin de semana, serían 1000 maletas sonando entre el viernes y sábado, y esas 1000 juntas el domingo (posiblemente a última hora). Si no estáis alcoholizados, tratad de contar el número de rrrrr... que escucháis el próximo fin de semana... ya me contaréis.

domingo, octubre 29, 2006

PERSPECTIVISMO DE ORTEGA

En la primera clase de filisofía de segundo de bachillerato nos explicaron que si cuatro personas se colocan en cuatro puntos distintos de una misma habitación, al describirla, darás cuatro visiones distintas de la misma. Dice Ortega -Y quien soy yo para rebatírselo- que ninguna de las cuatro visiones será la verdadera, y que será la suma de las cuatro descripciones (o cinco, o seis, dependiendo del número de personas que estén en el habitáculo) la que se acercará más a la verdad.
Poniendo en práctica esta idea del perspectivismo he ido a la cafetería de la facultad para intentar describirla con la mayor exactitud posible. Estoy sentada en una esquina (no propiamente en la esquina, sino en la mesa allí situada) y veo, cual hormiguita pequeña, como entra y sale gente. No conozco a nadie; ellos se ríen, se juntan, se separan y se vuelven a juntar, toman pinchos, cafés, traen y llevan cámaras, y vuelven a reirse. ¿Cómo verá cada una de estas personas la cafetería desde su propio punto de vista? Desde luego, recordemos que mi solo punto de vista no se acerca tanto a la verdad como si recogiese el de todas las personas que aquí están. Pero no lo voy a hacer, de todas maneras, y sin necesidad de haber estudiado a Ortega se que sus puntos de vista serán muy distintos al mío seguro. Doy vueltas a mi café, cada vez hormiguita más pequeña, y escucho hablar de profesores, horarios, y otras cosas que desconozco, mientras espero la hora de entrar a clase.
Me pregunto si las perspectivas de cada una de estas personas respecto a la cafetería fueron siempre las mismas; quiero decir, alguna vez tuvieron que estar en primero, aquí sentados, dándoles vueltas a sus cafés de hormiguitas pequeñas, ¿verían entonces la cafetería como la ven ahora? posiblemente no. Y posiblemente yo no volveré a ver esta cafetería como la veo ahora, asique le doy otra vuelta de tuerca a la teoría de Ortega diciendo que no sólo cada persona ve una misma cosa de manera diferente al resto, sino que una misma persona ve las cosas de diferente manera dependiendo de la situación en la que se encuentre.
¿Llegaré a conocer algún día tan bien esta cafetería como para poder saber donde estoy con la luz apagada solo con palpar las paredes?

viernes, octubre 27, 2006

CARACOLES SUICIDAS

Siete cincuenta de la mañana, tercer día de clase, y yo, que he dormido dos horas, llego tarde. Se que no es excusa no haber dormido, vamos, que no tiene nada que ver no dormir con no llegar a tiempo, pero ya sabéis que cuando uno no duerme entra en un estado catatónico de empanamiento, y todas sus actividades se ralentizan como un ordenador modelo patata del año la pera (este es mi actual estado).
Salgo de la resi y "oh my God!" la calle está llena de babositos, pequeños e indefensos caracoles. ¡Estupendo! como voy taaan sobrada de tiempo puedo dedicarme a mirar con tranquilidad por donde andan los bichitos (si, ya se que los caracoles no andan, pero es un decir) y por supuesto, procurar no pisarlos. ¡Pues no! ¡llego tarde!, lo siento, deberíais haber mirado el reloj antes de poneros en mi camino malditos caracoles suicidas. Pero entonces me imagino a la pobre madre ¿caracol? ¿caracola? llorando a moco tendido y saliendo en el "Aquí hay tomate" denunciando lo mala persona que soy por haber atropelladoa sus hijos (nueva versión de Farruquito, con tacones) y se me reblandece el corazón.
Asique ahí me veis, saltando de baldosa en baldosa como los niños pequeños (y no tan pequeños) cuando juegan a no pisar las rayas; con los tacones, la carpeta, la bolsa de clase y los veinte minutos de retraso con los que voy a llegar si sigo así. Todo por culpa de los malditos caracoles suicidas; ¿aceptará el profesor una nota de mi madre diciendo que llegué tarde por no pisar a los caracoles?
^_^