miércoles, enero 24, 2007

Encantado de conocerme: un chulo de gimnasio

¿Quién no se ha apuntado alguna vez al gimnasio y ha tenido el gusto o la desgracia (generalmente desgracia) de conocer al típico tío que sólo va allí para pasearse y que las chicas le miren? Guapo, chulo y asquerosamente prepotente, este espécimen se mueve con total naturalidad por el gimnasio, la piscina, la discoteca o la playa. A continuación les detallo las características principales de este narcisista nato, para poder reconocerle y huir de él.
El chulo de gimnasio es un “animal” que sale del vestuario con el pecho hinchado y camina con las piernas abiertas. Su altura varía entre el metro cincuenta (los más bajos) y el metro noventa (aunque se han registrado casos en los que alcanzan los dos metros). Viste ropa apretada (generalmente dos o tres tallas más pequeña de la que le correspondería) y su prendas favoritas son las camisetas de tirantes (en las que se embute con vaselina porque sino no entra) que permiten lucir sus bíceps tatuados. Asimismo utiliza con frecuencia mallas, con el propósito de marcar sus perfectas nalgas apretadas.
Este ser, vulgarmente conocido como “carne de gimnasio”, tiene una amplia espalda (con unos hombros prominentes) mientras que sus piernas se asemejan a las de una bailarina. Sus brazos pueden alcanzar el diámetro de los muslos de una mujer y mientras realiza ejercicio se le pueden ver sus venas, hinchadas y a punto de reventar, con total claridad.
Moreno de rayos UVA y perfectamente depilado, el vigoréxico tradicional nos obsequia con su sonrisa incluso mientras realiza el ejercicio más duro. De la misma manera, suele tener barbilla prominente, mentón cincelado y un corte de pelo estilo action-man.
Con menos cuello que una lata de pepsi-cola este fastidioso individuo sólo dejará de mirarse al espejo cuando una chica se le acerque. En el caso de que esto ocurra, comenzará a resoplar mientras hace un alarde de su asombrosa fuerza y, de paso, de sus prominentes bíceps.
Para reconocerle fuera de su hábitat natural (la sala de pesas) hay que fijarse en que esta “res humana” utiliza prendas de calle igual de pequeñas que las que emplea para hacer ejercicio. Por otra parte, en la discoteca acostumbra a saludar a sus amigos con un fuerte empujón o palmada en la espalda; bebe y fuma volteando sus brazos hacia fuera con la intención de marcar más su musculatura y sonríe hacia todas las mujeres que estén dentro de su campo visual.
En otras palabras, este individuo consagra su vida a cultivar su cuerpo. Tiene la misma inteligencia que una planta de interior y en su vida ha leído un libro.

5 comentarios:

nonamenosurname dijo...

Ya lo sabe otra persona... y un gato... mew prrrr mew

Anónimo dijo...

soy raquel, siempre te leo pero se me olvida escribir.. :P q tal estás?? me encanta lo que escribes, a veces hasta telo copio... :) estoy de examenes hast arriba y eso q solo tengo cuatro!! suerte en los tuyos!!



un beso Brea!!

Anónimo dijo...

¿Y un gato? ¿Qué tiene eso que ver con los chulos de gimnasio? Acaso me pongo yo a hablar de la tierra prometida, del pueblo escogido, o del éxodo posterior al destierro, así sin venir a cuento, como sin saber lo que no sé?

Manu Espada dijo...

También existen las "chulas" de gimnasio, y tienes razón, adornan el local, pero no dan para más, aunque en ocasiones lo adornan muy bien, yo creo que las patrocina el mismo gimnasio para atraer clientela, como en los bares. Salud.

Scarlett dijo...

Los famósos hombres-triángulo (por eso de que su envergadura va descendiendo de los hombros a los pies)