Desde
que no pido deseos a aquellos seres imaginarios creados para
concederlos, tampoco cumplo los que prometo. De eso se trata este
juego, la vida. Qué absurdo y frustrante es levitar sobre algo tan
frágil. Desde aquí, a unos metros sobre el suelo, tu soplas y yo salto
hacia el abismo. Yo caigo y tu miras desde arriba.
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