Desperté otra vez. Increíblemente seguía viva. El mismo olor a medicina, las mismas sábanas, distinta habitación. Colocada boca arriba rodeada de aparatos que emitían diferentes sonidos, pude ver borrosamente el respirador que se movía alternativamente arriba y abajo desplegándose como un acordeón. -Está despierta y estable- Oí como se decían unos a otros.
Por primera vez, y tras el revuelo inicial, un médico se dirigió hacia mí con una potente luz que me enfocaba directamente a los ojos. Moviéndola alternativamente de izquierda a derecha me dijo que había tenido un accidente. -Llevas bastante tiempo dormida pero estarás bien, ahora solo descansa-. Intenté comunicarme con aquel doctor, pero mi garganta no fue capaz de emitir sonido alguno. ¿Dónde estaba? ¿Qué había pasado? ¿Había vuelto en el tiempo otra vez? ¿Lo había soñado todo? Un profundo cansancio cayó sobre mí mientras mis pensamientos sonaban como el eco de un pasado que alguien acababa de recordarme. Un nombre apareció con fuerza en mi mente. ¿Había podido salvarle? Los médicos murmuraban entre ellos en círculo. Antes de volver a cerrárseme los ojos una lágrima resbaló por mi mejilla. Y en ese momento lo entendí todo.

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