sábado, septiembre 25, 2010

PARTE II: VIAJE EN EL TIEMPO

Lo importante-Dijo la médico con cadente dulzura-es determinar cuál fue la situación que la ha traído hasta aquí, que la ha llevado hasta este aversión por la vida, hasta esta… completa insatisfacción-terminó escogiendo cuidadosamente las palabras mientras me atusaba el pelo, como si tratase de protegerme de mis propias reacciones.

-YO NO ESTOY AQUÍ-le dije muy seria, levantándome de la silla con urgencia- Usted no es real, nada de esto lo es. Usted no lo entiende, me he vuelto a equivocar, y ahora ya nada importa. Me moriré hoy y no podré ayudarle, ni a él ni a mi misma. He perdido mi vida futura aferrándome a este estúpido pasado.

La médico me miraba incrédula a través de sus gruesas gafas de pasta, intentando descifrar si realmente me creía cada palabra de lo que estaba diciendo. –Niña, no sé si te das cuenta, pero tienes 15 años, estás en un hospital, es imposible que vayas a morirte hoy. –YO NO TENGO 15 AÑOS, TENGO 79, Y ESTOY MUY ENFERMA, …MI COSTADO DERECHO…-me palpé dolorida, respirando con dificultad a causa del estado de mis pulmones, mientras me desvanecía en medio de la oscuridad y el agudo sonido de la nada.

Cuando logré abrir los ojos de nuevo, me encontraba en una habitación enteramente blanca, vestida solamente con un camisón y unas zapatillas de trapo. Sentía que mis músculos entumecidos y pesados, se negaban a obedecerme, y desplazarme hasta la puerta de metal para mover el pomo me costó más de lo habitual, a pesar de que mi cuerpo no reflejaba mis años. Cerrado como estaba, tuve que aporrear la puerta con insistencia hasta que un enfermero se acercó a ver que ocurría. –Muchacho, sácame de aquí- El chaval, esbozó una sonrisa. –No me llames muchacho, te doblo en edad, guárdame un poco de respeto que ahora soy tu enfermero -. –Pero no me queda tiempo, necesito irme ya, o moriré aquí sola, y no podré ayudarle… El chico, divertido, cerró la puerta sin escuchar ninguna de mis súplicas.

Suspiré resignada, no podía creer que mi último día no iba a ocurrir como había planeado en todas aquellas libretas de viaje. Me dejé caer en la cama, arrugando la nariz por desagradable olor a medicina de sus sábanas y me dormí; sabía que ya no volvería a despertar.

3 comentarios:

mantequilla voladora dijo...

¡Faltan trozos de historia! ¡Yo quiero!

Eduardo dijo...

Me gusta la estructura del texto.
Interesante.
Supongo harás más larga la historia.
Un abrazo y felicitaciones.
Visítame.

EDUARDO

Rastreator dijo...

Me gusta la historia y espero no haya finalizado aqui...
Saludos desde Panama