
Se supone que una fotografía guarda los buenos momentos. Si es así, no debería haberla tomado.
Hoy volví al lugar donde se paró mi mundo, saqué la foto y observé como nada parecía haber cambiado: la misma arena, el mismo olor, el cielo, el mar... pero en realidad, todo era distinto. La arena que ahora estaba ahí, no era la misma que hacía siete años, el agua que veía, habría viajado bañando otras costas, y las nubes del cielo, posiblemente mañana no existirían. Después miré mis manos, toqué mi cara... también era distinta. En siete años no tenía el mismo pelo, ni la misma altura, tampoco mi sonrisa era la misma. Luego pensé, y me di cuenta de que en el fondo, dentro de mi, nada había cambiado.
Hoy volví al lugar donde se paró mi mundo, saqué la foto y observé como nada parecía haber cambiado: la misma arena, el mismo olor, el cielo, el mar... pero en realidad, todo era distinto. La arena que ahora estaba ahí, no era la misma que hacía siete años, el agua que veía, habría viajado bañando otras costas, y las nubes del cielo, posiblemente mañana no existirían. Después miré mis manos, toqué mi cara... también era distinta. En siete años no tenía el mismo pelo, ni la misma altura, tampoco mi sonrisa era la misma. Luego pensé, y me di cuenta de que en el fondo, dentro de mi, nada había cambiado.
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