Pasé mis años de colegio sin comprender la razón por la cual las niñas saltaban a la comba. No podría ver qué diversión se podría encontrar en un movimiento repetitivo, sin objetivo alguno. Paradójicamente, me fui haciendo mayor saltando mecánicamente las trabas que me planteó la vida. Y ahora, que por fin he crecido, miro atrás y sigo sin entender cuál es el propósito de todo esto.
1 comentario:
Aquél mismo que encontraste al no verle sentido en jugar a la comba.
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