Réquiem
por todas esas fotos que tenemos que borrar porque nos hacen daño y que
forman parte de una historia. Por ese contacto telefónico que pertenece
a alguien con el que nunca volverás a hablar. Por limpiar una serie de
canciones de tus playlist habituales. No tienen ninguna culpa, pero ya
no pueden estar en tu vida porque eran parte de vuestras vidas.
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