Últimamente a cualquier cosa le llaman príncipe. El payaso de Micolor, si no le destiñese tanto el azul, bien podría ser uno de ellos.
Hoy en día, cualquiera puede jugar a ser princesa. Blancanieves, yendo al súper a buscar manzanas podridas de oferta, como si no supiese que estaban en promoción porque caducaban al día siguente.
Príncipes y princesas de usar y tirar. Obsolescencia programada para las personas. Caducidad hasta para la más importante de las emociones. Amor 2.0. Globalización de un sentimiento individual, estereotipado e inexistente, adoptado por convencionalismo como "Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de
su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro
ser." según el Drae. ¿Qué es eso? Nada. No nos describe ni a ti ni a mi en particular, y nos describe a todos. Si Shakespeare levantase la cabeza... mataría a Romeo, por cursi. Violaría a Julieta, por idiota.

1 comentario:
Pues, habemos también príncipes de otros colores además del azul. Habemos otros que somos como camaleones que nos ponemos el color que se adapte al entorno.
En fin, si bien el Príncipe Azul tiene sus prerogativas, habemos otros que creemos que debemos ser más igualitarios y democráticos.
En otras palabras... danos oportunidad a nosotros, los otros que existimos para adorarte.
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