Había una vez un blog escrito por dos plumas. Una maravillosa y otra más mediocre, pero más realista. La idea surgió a raiz de que ambos tomasen un café juntos. La más mediocre de ambos dijo que llegaba a aborrecer el "amarguismo" (que no amargor) del café, y de ahí surgió la promesa de hacer un blog con un título relacionado con dicho tema.
La mano más brillante le propuso escribir los días impares uno y los pares otro, pero entonces la mano corriente le respondió que si él, con toda su sabiduría y fluidez de palabras no había sido capaz de escribir dos veces al mes en su propio blog, como iba a pretender escribir días alternos. Entonces acordaron escribir un solo post por semana: el sábado uno y el domingo el otro. La mano vulgar volvió a discrepar, no muy convencida de tal proyecto. ¿Qué pasará si nos enfadamos?
Este es un proyecto de por vida, dijo el más leído, y yo me comprometo a ser el administrador y que no se acabe nunca. Convencida, lo aceptó la segunda no sin alguna que otra reserva. ¿Y si se convierte en un arma para que ambos peleemos a través de nuestros escritos? No, no puede ser así, lo crearemos y hay que tener la fuerza de voluntad para escribir, para que eso no pase, y si tu no puedes yo seré el administrador y me ocuparé de que el proyecto funcione.
Finalmente nunca se llevó a cabo, existió solo en nuestra imaginación, como tantas otras cosas, realidades que él veía, pero que solo eran sombras proyectadas dentro de su caverna.

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